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La basura también

                              'Minador falleció al ser sepultado por una montaña                               de basura'. - ('El Comercio', Octubre/71 ). Con las imperturbables quijadas de la lluvia, con la piel de las frutas, con mis primas las moscas, con las toallas higiénicas de la reina del barrio, con mi cara y la suya, con mi paz y la suya, con la insalubridad y el códex, con las palabras carne de basurero, con las veneraciones y saludos que van al basurero, con los preservativos y los labiosos arrumacos, con la foto del pan y los suspiros que Ud. bota a la calle, con los suposítorios que se pasman, con los ojos gastados que Ud. bota, con el vientre caliente de la chicha... sin un remordimiento, sin el más leve escrúpulo, como si fuese por dinero, a Víctor Manolenta Caiza. Pues, sí señor no se lave las manos, no se dé de inocente, no se quiera pasar de palomita blanca. También, señora Ud. con todo lo que pesan sus sueños climatéricos, sus óvulos infértiles y sus «patas de gallo». Con el 7% , con la devaluación de la moneda, con los pactos andinos y la palabrería del gobierno «nacionalista revolucionario», con las maniobras belicistas, con las reuniones a «alto nivel», con los ministros de agricultura, con los coli bacilos de la leche, con el costo elevado de los víveres, con los ANTIHOMBRES ... como si fuese un enemigo a Víctor Manolenta Caiza. Así no más como hormiga debajo del zapato, como araña atrapada en la bisagra. Y señorita, Ud. con sus Hot Pants hediondos, con sus galanes preferidos, con las cenizas de la marihuana, con los Hippies, con los cerebros musculosos de los señores militares; así no más, con la meliflua propaganda con que los gringos nos roban el petróleo... como si fuese por venganza a Víctor Manolenta Caiza. Ud. que no es capaz de matar una pulga y aunque le soliciten nunca quiebra un plato, Ud. mismo y las ratas que a veces se le escapan del cerebro. Ud. y yo, cuando en las deyecciones y desechos buscaba su sustento, cual si no fuese un ser humano, sin que nadie nos viera, cuidándonos de no dejar ni siquiera la sombra de una huella, rezando preces y apostando al fútbol, a cuchilladas de basura degollamos a Víctor Manolenta Caiza. (De La inútil manía Y otros nudos)