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Poema.es

Mía

Oh rota, oh carcamal, recontra mía, hasta cuando no pueda más; hasta la cacha mía; en las malas y en las peores pegada a mí, a mí adherida; pereciente ventosa, liquen, jarro viejo, queloide, que a veces da vergüenza acostarse contigo. Como los que no pisan en el suelo yo renegué de ti, yo te mandé a comer en la cocina; al virar las esquinas te pateaba pero tú me seguías; para dejarte atrás me ponía a volar pero tú me seguías; me emborrachaba y vomitaba pero tú me seguías y cuando me quitaba la peluca de las buenas costumbres y me tiraba de cabeza en el silencio al lado me gemías como un perro. Tú me comprendes, las mujeres a veces, te echaba a que durmieras en la calle, me escondía de ti, pero tú me seguías y hasta hubo un momento que llegué a creerme demasiado bueno para ti, pero igual me seguías. Oh! miísima, oh! contrahecha, oh! patoja, oh! tuerta, oh! desdentada, bacinilla de a perro, oh! vida sarnosamente mía, he regresado a ti hasta que llegue el día en que no puedas soportarme.