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Poema.es

Capricho en Aranjuez

Raso amarillo a cambio de mi vida. Los bordados doseles, la nevada palidez de las sedas. Amarillos y azules y rosados terciopelos y tules, y ocultos por las telas recamadas, plata, jade y sutil marquetería. Fuera breve vivir. Fuera una sombra o una fugaz constelación alada. Geométricos jardines. Aletea el hondo transminar de las magnolias. Difumine el balcón, ocúlteme la bóveda de umbría enredadera. Fuera hermoso morir. Inflorescencias de mármol en la reja encadenada; perpetua floración en las columnas y un niño ciego juega con la muerte. Fresquísimo silencio gorgotea de las corolas de la balaustrada. Cielo de plata gris. Frío granito y un oculto arcaduz iluminado. Deserten los bruñidos candelabros entre calientes pétalos y plumas. Trípodes de caoba, pebeteros o delgado cristal. Doce relojes tintinean las horas al unísono. Juego de piedra y agua. Desenlacen sus cendales los faunos. En la caja de fragante peral están brotando punzantes y argentinas pinceladas. Músicas en la tarde. Crucería, polícromo cristal. Dejad, dejadme en la luz de esta cúpula que riegan las trasparentes brasas de la tarde. Poblada soledad, raso amarillo a cambio de mi vida.