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Panamá defendida (V)

V Patria mía, cuántas veces tus horas son horribles cloacas, oscuros pozos de miedo estremecido. ¡Cementerios de tristes excrementos! Te miro a veces, Patria, como un túnel de cruces y burdeles, como un golpeado muro de cantina. Espectros insaciables cual brujas mitológicas, chupan tu sangre pura, cortan tu sangre humilde, tus manos temblorosas como pétalos. Lucho y tomo mi ruta, la señal venidera... sereno estoy, de frente ante un desfile omnímodo de lanzas, ante las longitudes luminosas del trino, y los aullidos undívagos del lobo nocturnal del destierro. Porque en los villorrios como en las ciudades de esta Patria aturdida, muerden los canes de la angustia, mugen los toros de la tisis, braman los trapiches del hambre en las huesudas manos frías del mendigo cubierto de cenizas... También 'The Canal Zone' es una brasa ardiendo, Patria mía. Si fuera el canal un sitio dulce, si fuera un sendero de alborozo, si abriera sus compuertas a la dicha del hombre sin remilgos; si la bandera nuestra tremolara en sus aguas. Si no decapitaran la alegría... iríamos contigo, saludando, haciendo un mundo bueno. Sería el canal un sitio puro, un eterno vehículo de amor. Pero la gruta rubia del gold roll ha sido un cráter sucio de esputo y pus, de huesos y carne devorada. Porque mientras exista un silver roll de negros y un gold roll de blancos, y haya un prostíbulo por cada dólar que penetre en nuestra tierra, y los indios se pudran como tallos junto a las plantaciones de banano, no habrá paz. Ni habrá fundamentales regocijos, ni habrá un mantel de amor para el dolor antiguo de la patria. Cuando termine la tristeza, cuando no haya mendigos y haya frutos, cuando sean las horas joyeles de alegría y la leche no falte en los manteles, cuando no se lastime la ternura de las recién paridas madres jóvenes, y los ríos extraños busquen sitios a sus banderas de aguas amorosas, cuando los barcos -islas errabundas del pueblo universal lleven la paz; seguiremos creyendo en tu memoria. La Patria nunca muere. Vive como una daga, como un rastrillo joven. La Escuela y los dulcísimos claveles de los textos; los oficios heráldicos del fruto colectivo, los goznes de los céspedes del cosmos; los leales territorios; óbrenle el corazón como una rosa. Cantemos por su nombre. Amemos su estructura en los colegios, un pensamiento suyo en cada tarde. Que vuelva la República a su justo litoral de alegrías. Que vuelva la República a su austero ramaje de esperanzas. Iluminen la Patria los auténticos, los tributarios guías del pueblo laborioso. Que la Patria es el istmo, América y el Mundo. EPILOGO Oh, mi país amado, Panamá. Lirio continental, sutil aroma ungida al pórtico de América. Te han golpeado hasta en tus oquedades, Patria mía. Antaño fusilaron tus indios, los solemnes atabales, los tambores del adiós sin retorno. Más tarde fue molienda tu cintura, jazmín heroico tu ombligo asesinado. Aún te siguen golpeando, Patria mía. Sin embargo, mañana serás júbilo, podré mirarte alegre, oler tu casa limpia, sentir la aurora libre sobre tu patrimonio. Junto a tu corazón, mañana, te lo juro, cantaremos un himno por la vida.